Es que entre problemas que no son míos y de los que no me puedo hacer cargo (y que inevitablemente influyen en mi), entre papeles murales, desquites, llamadas que no sirven para conversar, palabras innecesarias y abrazos a medias es que tengo que tratar de ser productiva, de ser fuerte, de sostener a los míos, de avanzar con mi vida, de trabajar...
Porque el mundo sigue moviéndose y demandando... Porque las labores y responsabilidades siguen ahí. Porque tengo que entregar los ítemes de psicométrica igual no más, aunque a mi cabeza le cueste pensar en la empatía como concepto teórico (la necesito mil veces más en la práctica). Porque tengo que estar con los oídos atentos a mis pacientes en el psiquiátrico, aunque a veces su hablar lento y pausado son una pesadilla para mi mente cansada que se empieza a dormir mientras trato de escucharlos (y me pongo a anotar todo lo que dicen como psicótica, en un intento de no ceder).
Porque mi mamá me necesita para tomar decisiones de la casa nueva. Porque entremedio de tantas cosas, además tengo que pensar en papeles murales, pisos flotantes y cortinas. Porque ellos también me necesitan, y porque quiero ayudarlos.
Y las cosas se me escapan igual no más. Porque ayer simplemente no alcancé a estudiar inglés con el Andrés. Corrí todo el día para tratar de llegar temprano, pero sencillamente no alcancé. Él ya estaba dormido y no tiene sentido torturar a un niño de 8 años... Para eso, tiene la vida entera.
Porque me siento sola, cansada e incomprendida. Porque hay gente que parece ni siquiera notar que a mi las cosas igual me afectan. Porque a veces la vergüenza es más grande o la necesidad de evadir es simplemente mayor.
Porque estoy pidiendo a gritos que me escuchen y que me apoyen, pero están demasiado ocupados con otras cosas como para notarlo siquiera. Porque necesito que me tranquilicen y que me digan que todo va a estar bien y que nos arreglaremos de alguna forma, pero al parecer, no se puede... Nadie puede darme esa tranquilidad...
Y tengo que seguir adelante. Tengo que ser valiente y luchadora. Pero hoy día pensaba que no es una lucha mía, y menos una por la que tenga que pelear sola, entonces, qué se supone que haga??
Cómo se supone que reaccione? Hay alguna cosa en la que pueda ayudar acaso?
No sé. Pero lo que sí sé es que estoy agotada. Llena de cosas que hacer, miles de cosas en las que pensar y pocas horas de sueño en el cuerpo... llena de pena, y de rabia... Qué mezcla más asquerosa...
Ojalá este "alumbramiento" termine pronto, y que al final de todo esto, pueda disfrutar de la alegría post parto que, según dicen, hace olvidar todo lo que pasó antes...





















