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viernes, 17 de abril de 2009

Racionalización

Es que mi deseo de ser terapeuta no puede ir más allá de la búsqueda de la cura del paciente.

martes, 24 de marzo de 2009

"Digan lo que digan"

Pilar Sordo se tomó a pecho esto de que "digan lo que digan". La cosa es que esta psicóloga que piensa al estilo de Revista Ya se le ocurrió la brillante idea de sacar "la consulta a la calle" y atender a personas que cuentan sus problemas públicamente en medio de un set de televisión.

La verdad es que creo que la palabra "atender" se queda grande frente a lo que esta mujer hace; pues sólo da consejos cursis sacados de una psicología amarillista de los libros de autoayuda. En verdad está ahí porque tiene redes sociales, y el título de psicóloga, pero claramente, ejerciendo la psicología o la psicoterapia no está.

Me da rabia este tipo de profesionales que se prestan para desvirtuar su disciplina de tal forma. No me extrañaría que alguien que la vea en la tele haciendo lo que hace, huya de una clínica psicológica cuando quizá sea lo que más necesita. En verdad, Pilar Sordo con sus consejos de sentido común (y un poco menos) no ayuda a nadie: ni a sí misma, ni a sus pacientes, ni mucho menos a la psicología o a sus colegas (o futuros colegas, como yo).

Una lástima.

lunes, 22 de diciembre de 2008

PSU

Hace ratito ya que pasó esta etapa para mi, y la verdad es que no me dejó muy buenos recuerdos.

Mi primo anda en estas y todavía es aversivo para mi, el estrés de estar sacando puntajes ponderados es una lata, sobretodo cuando están los encargos familiares molestando y presionando en la cabeza y en las casas...

Como dice mi mamá, qué peor!!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Mejórate Lech!


Que mal que el Lech haya sacado una de las cosas más pencas de mi: el asma y la alergia mortal. El pobre no hizo más que ir al Parque Intercomunal y casi queda hospitalizado. No puede respirar ni siquiera para que lo inhalemos...

Así que ahí anda sin poder caminar hasta el baño sin obstruirse, durmiendo sentado y comiendo la nada...

Mañana otro control y más radiografías para ver cómo sigue. Se siente tan débil que no quiere ni caminar... Mi mamá se lo tuvo que traer a lapa caminando desde el colegio porque él simplemente no se podía el cuerpo... Pobre mi Lech.

Mejórate pronto!!

sábado, 8 de noviembre de 2008

De los límites y otras hierbas

Parece que mi psicóloga tiene razón. Llevamos re pocas sesiones, pero salta a la vista el problema de los límites que estoy dejando de establecer. Y es por eso, en gran medida que me ha pasado lo que me pasa siempre...
Parece que nunca he podido establecer muy claramente lo que yo quiero, no he sabido decir que no, siempre estoy dispuesta a tranzar, o a dejar de hacer cosas para evitar los conflictos acá en mi casa. Y es que es lógico por un lado: me carga el conflicto, me descompone. Pero por otro lado, nunca he pataleado, nunca he sido rebelde, siempre ando intentando conciliar.
Pero lo que yo siempre había visto como una actitud bien noble, en verdad raya en el límite de lo weón. Porque claro, todos se las arreglan, pero yo no. Yo arreglo a los otros, me acomodo y hago malabares para que queden contentos. Como en un eterno deseo de reparar el objeto. Pero muchas veces salgo para atrás. Como no pongo límites, paso a veces a segundo plano.
No quiero quejarme demasiado ni sonar autocomplaciente, pero en verdad lo que pasó hoy día es un claro reflejo de la rección mega agresiva de la Javiera y mi papá frente a una regla tan básica como pedirme prestado el computador. Pero como nunca lo había dicho antes y siempre está la idea (fundada) de que voy a acceder, el que dijera que no, que no les iba a dar la clave si no que la iba a poner yo en el pc una vez que saliera de la ducha, los descompuso al punto de la agresividad, de los gritos y portazos, y de lisa y llanamente desenchufarlo aún prendido.
Resultado? Mi PC no partió más y tuve que formatearlo sin alcanzar a respaldar... O sea, perdí mis archivos.
Ahora me pregunto. Un límite tan básico tiene que tener estas consecuencias? Es necesario que tenga que pasar por estos malos ratos o que ellos dejen de hablarme simplemente porque les pedí tiempo para salir de la ducha y ponerles mi clave?
No sé, yo creo que no.
Y en verdad no me asombra tanto la reacción que tuvieron porque en el fondo confirma lo que he descubierto, que no pongo límites y que ellos no están para nada preparados para respetarlos. Les sorprende en el límite de la incomodidad, de la sorpresa.
Lástima, tendrán que irse acostumbrando, así como yo, al parecer tendré que acostumbrarme a ser un poco más confrontacional, y simplemente, poner mis límites.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Novedades (no tan buenas)


Resulta que mi Wilson está enfermo. Se agarró una especie de hongos en las patitas. La cosa es que ayer tuvimos que llevarlo a la peluquería para que le cortaran el pelo de las patas y poder ponerle una cremita antimicótica. Lo importante es que hay que prevenir que se la lama, por eso tratamos de ponerle uno de esos collares que parecen pantalla de lámpara. Pero el que se le afirmaba al cuello era muy chico y el que le servía para no lamerse le quedaba enorme. Entonces, hubo que buscar una alternativa: los zapatos para perro.

Habían unos medios femeninos, pero como era la única opción, los trajimos.

Ya, le pusimos la crema, los zapatos y mi Wilson se sentía absolutamente deprimido y humillado. Nosotros nos fuimos a jóvenes y cuando llegamos vimos con espanto que Wilson no quería caminar y cuando le sacamos su calzado, cachamos que estaba con las patitas hinchadas una enormidad. Más encima él estaba todo triste y no quería nada con nosotros.

La cosa es que gracias a Dios se le pasó y ahora está bien, pero anda idiota, no podemos ponerle la crema sin que se la lama toda en 20 minutos. Así que no sé qué va a pasar con él... ni conmigo.

Es tan penca esta situación de sentir que por querer ayudarle, al final la embarramos más.