jueves, 3 de mayo de 2007

Día largo, largo, largo...

Hay días como hoy, que me gustaría borrar y olvidar que alguna vez existieron porque simplemente no merecen ser vividos. Sé que suena super egoísta y que además es el desagradecimiento máximo a Dios que por alguna razón decidió que yo estuviera hoy aquí. Pero hoy fue un día francamente largo, denso y agotador.
Será acaso que las cosas se hacen más dificiles cuando uno es como es? Cuando nada contra la corriente y trata de hacer lo correcto aunque a nadie más le importe ni se digne a fijarse en los esfuerzos que haces tú? Será acaso tan literal que el mundo no nos conoce porque no le conoció a Él?
Quizá suena muy pesimista, pero hoy eso es todo lo que me pasó a mi. No solo tuve un día denso y difícil, sino que además sentí todo el peso de lo otro sobre mi... Me sentí abusada por el hecho de querer ser servicial y eficiente. Me sentí burlada por creer lo que creo, me sentí poco respetada por defender lo que yo siento que es verdad...
Y aunque sé que este es un gaje del oficio, me dio lata. Me dio lata porque viene de gente que fue/es especial, a su modo, para mi. Y cuando el puñal viene de ese tipo de personas, es más doloroso.
Estoy conciente que escribo influida por el cansancio y el desanimo de un día agotador, y que quizá cuando lo vea mañana ya no será tan terrible. Pero quiero escribir para recordar. Para recordar que esto pasó, y que lo sentí. Por lo tanto, ya es digno de ser reconocido por mi.
Igual yo sé que estas cosas pasan, pero hoy quizá me afecta más.
Pero, si Dios quiere, mañana será otro día. Para seguir en lo mismo: para caminar de Su mano, y darle la cara a un mundo que no cree y proclamar que yo ya no soy de aquí... Y que soy distinta...

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