A mi siempre me ha gustado meterme entremedio de las patas de los caballos. Me enredo en las situaciones más increíbles a veces sin siquiera darme cuenta. Y aunque yo creía que esa habilidad se me había ido pasando con los años, parece que todavía quedan atisbos... Y qué más cercano a eso que el hecho de estudiar psicología, y tratar de comprender lo único que no podemos separar de nosotros mismos, o sea, la mente...
La cosa es que hace rato estaba entusiasmada con la idea de estudiar acerca de la discapacidad. Es uno de mis volones por excelencia, junto con la sexualidad y el apego. Bueno, la cosa es que el semestre pasado diseñamos un proyecto para investigar el significado de la sexualidad en discapacitados y ahora lo estamos haciendo. Y eso significa que el martes, después del psiquiátrico, tengo que hacer mi primera entrevista a un hombre (no sé qué edad tiene todavía) que es tetrapléjico y que está dispuesto a hablar de ese tema con nosotros. Y ahora recién me viene a caer la teja de que es un tema mega delicado y sensible...
Partiendo del hecho en que cuando llegue, no le voy a poder dar la mano para saludarlo. No puedo pedirle que me firme la carta de consentimiento para que usemos su entrevista, y tengo que meterme en un tema mega afectivo como su sexualidad después de un accidente que muchos dirían, vino a coartarle la vida... y quizá qué construcción tienen él de eso.
Y tiene que contármela a mi... A mi!! Cómo si yo estuviese en alguna medida capacitada para escuchar y entender todo eso. Como si yo mereciera que alguien compartiera algo tan privado, importante y sensible conmigo... Como si yo supiera algo al respecto, como si por algún segundo tuviera las herramientas para ser empática...
Ay! no sé... Estoy mega conciente de que todo esto se debe en alguna manera a mis asquerosas y desadaptativas inseguridades. Normalmente vivo con ellas sin tanto problema porque tengo buenas defensas y la capacidad de descansar en Dios, pero es que esta vez, esta inseguridad viene de la mano de una oleada gigantesca de inseguridades, que incluye mi carrera y mis capacidades para ejercer algún día.
Esto comenzó hace un par de semanas con mis famosas visitas al psiquiátrico. Es que uno ve cada cosa ahí. Me da pena, así de simple, cada paciente que entrevistamos. Me da pena ver cómo se van alienando de sí mismos. Me da pena cuando hablan de sus alucinaciones y tratan de convencerse (después de semanas de medicamentos y terapias) de que son mentira, al mismo tiempo que no pueden integrarlas como vivencias y como cosas que mal que mal, sí les pasaron. Y es que después de todo, qué tan fácil es aceptar que uno/a estuvo loco/a??
Es distinto, tan distinto a estudiarlo en el papel. Llevo 3 años leyendo acerca de la pérdida del juicio de realidad, los cuadros psicóticos, los trastornos bipolares y la desintegración del yo. Millones de términos y cuadros que manejo al revés y al derecho. Pero ver a alguien sufriendo por eso, es tan distinto. Ver que a alguien simplemente deja de hacerle sentido el mundo; o que siente que le están robando los pensamientos; que no puede controlar lo que le está pasando y que vive lleno de angustia por eso, es complejo. Ver a alguien que prefiere morir porque simplemente no puede manejar lo que lo rodea, es super triste...
Además que es difícil. Es infinitamente difícil tratar a alguien así. Hacer clínica psicológica es mucho más difícil que hacer clínica psiquiátrica y definitivamente, mucho más compleja de lo que pensé. Y no sé si yo pueda algún día.
Me hace acordarme de la Wendy cuando me decía que yo podría marcar una diferencia siendo una psicóloga cristiana, porque podría ayudarle a la gente a encontrar el sentido que le faltaba a sus vidas presentándoles a Dios. Y me ha sorprendido ver a tanta gente en el psiquiátrico que se refugia de sobremanera en Dios, y sigue igual de conflictuada y complicada. Y me da tanta rabia ver cómo mis profesores y compañeros los catalogan de patológicos por el solo hecho de hablar de Dios, como si ahí estuviese la fuente de todos sus males...
Es un mundo difícil en el que sencillamente no sé si me pueda manejar algún día.
Me está pasando algo que me carga: estoy dudando de mis capacidades y habilidades para ejercer algún día, del modo en que siempre lo soñé. Y es quizá simplemente que la clínica no sea para mi y tenga que enfocarme en organizacional, o educacional o seguir en el camino de la docencia... Pero no sé. Escolar es bonito, pero cae en la monotonía y uno tiene las manos atadas en mucho. El psicodiagnóstico me gusta, pero es un trabajo demasiado técnico y ejecutivo, casi demasiado automático...
Así que no sé. Pero tengo miedo. Miedo de no ser capaz, y de darme cuenta cuando ya llevo más de la mitad del camino...
Quiero creer que solo será algo pasajero. O como dice la Sandra, desde su postura de futura psicóloga, que esta es una instancia para usar mis inseguridades y mi sensibilidad como algo positivo, una herramienta de trabajo. Pero sobretodo quiero estar segura de que Dios tiene esto en sus manos, y que todo va a estar bien... Aunque yo no lo sienta tan así ahora...
5 pensamientos:
Perdón por la lata tan larga...
Amiga, acabo de leer todito todo. Realmente me puse en tu lugar y es muy heavy, es probable que estés con ese tipo de inseguridades porque es algo nuevo pa ti, generalmente todo lo desconocido nos da temor, angustia de saber si somos o no capaces de contrapesar todo. Anda con calma no mas, estoy segura que de a poco irás notando más afinidad con la clínica. Claro que es fuerte tener que entrar como a invadir territorios muy privados de estas personas como lo es la sexualidad y más aún tener que congelar por un rato tus emociones y demostrar que eres un roble....
Te deseo muy buena suerte pal martes y que resulte todo bien. A lo mejor hasta te sorprendes y te ocurre todo lo contrario en cuanto al tema de tus sensaciones e inseguridades, cuéntame como te fue ya?
Un abrazo fuerte!!!!!
Carla Baileys
camiiii...como siempre cuando entro a tu blog de repente me siento medio intruso....escribes cosas muy personales...o a lo mejor la forma en que escribes es tan tu..que el hecho de que esté abierto virtualmente a todo el mundo, es heavy...
en fin...esas crisis suelen pasar
es normal hacerse esas preguntas...mas bien es extraño no planteárselas
un abrazoooo
mi lila...
qué extraña/maravillosa y desafiante pega tienes... tan llena de cosas distintas, porque es como la vida misma, como la cantidad de gente diferente que existe.
yo toy segura que tú tenías que ser psicóloga (eres la mía) y esto es parte del proceso para que llegues a ser la profesional que Dios quiera que seas... Estas dudas siempre se van a interponer, pero tú tienes a tu Dios que siempre te mostrará la respuesta, a pesar de los miedos que tengamos.. no lo olvides.
te adoro y vamos todos a picarquiiin, que buena onda, que buena onda!!
MUAC!*
pd: acuérdate de que tienes que dejar las pantuflas en mi depto...;)
Al final no entrevisté yo al discapacitado. Fue Alberto y la Cony. No fue la mejor entrevista del mundo, y sin duda que no era la que yo hubiese esperado, pero bueno, son gajes del oficio...
Así, al menos aprenderemos. Pero mis aprensiones después de todo, eran justificadas. Sí fue un tema sensible y conflictivo. Sí fue difícil abordarlo. Y sí, nosotros no somos quienes para explorar un tema complicado y que sencillamente, puede no ser un tema para otra persona. Es como abrir la muela para ver si hay carie en vez de usar una radiografía. Tenemos que hallar la forma de investigar la sexualidad con rayos x.
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