La Wendy se fue hoy día... Y hasta para irse tiene el estilo de siempre: mega atrasada... La cosa es que nosotros llegamos casi una hora y media antes que ella.
Se fue, pero hasta el último segundo estuvo bien acompañada: fue harta gente a despedirla y sin duda que se notaba un ambiente de amor. Y es que cuando uno entrega cariño, la gente lo devuelve... y eso es lo que le pasó a ella.
Tengo mil pena porque sé que la voy a extrañar, pero logré aguantarme las lágrimas en el aeropuerto, yo creo que porque ya no me quedaban más... Pero ella no estaba tan tranquila: porque no se quiere ir, porque el tiempo pasó más rápido de lo que creíamos y porque está la incertidumbre de no saber cuando nos volveremos a ver...
Yo sé que todo saldrá bem. Pero es que simplemente no quería que se fuera. Y ni siquiera me siento egoísta de decirlo, porque ella tampoco se quería ir. El deseo era seguir aquí, juntas, con nuestros encuentros después de la iglesia, o cuando misteriosamente la weka amanecía en mi casa con mala cara después de hacer quién sabe qué con los juveniles y mi hermana...

Porque la gracia de la Wendy es que es una de las pocas personas que logra que mi hermana y yo estemos juntas harto rato sin ponernos a pelear ni a decir pesadeses...
La idea era que la Wendy pudiese estudiar aquí, pudiese seguir dando vueltas por las miles de iglesias a las que iba. Que siguiera estando en Peñalolén cada vez que yo iba y que pudiera ser quien me acogiera. La idea es que siguiera siendo la hermana adoptiva como ella decía, para seguir compartiendo y creciendo todos juntos...
No sé, simplemente era lindo tenerla acá.
Pero tengo la certeza de que todo saldrá bem. Nada de lo que Dios ha permitido es sin un propósito para nosotros. Nada más queda esperar con fe en Él, en que siempre estará con ella, en que todo saldrá bem. Y que nosotras seguiremos siempre en contacto (hasta la eternidad, literalmente)...

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