sábado, 31 de marzo de 2007

Armonía...


Siempre he pensado que estar en armonía con Dios, con la gente que amas y con la vida es todo lo necesario para estar bien y ser feliz. Sin embargo, nunca he sido capaz de reconocer los instantes en que esa armonía tan añorada ha estado reinando en mi vida... Y me siento absolutamente desagradecida por eso.

Porque tengo que agradecer, debo recordar que soy afortunada de tener todo lo que tengo, porque son bendiciones que Dios ha puesto en mi vida para hacerme sentir querida y para demostrarme, en cada segundo y en millones de detalles que me ama, porque a mi a veces se me olvida...

Pero es así. Todo lo que tengo, he tenido y tendré es parte de su misericordia...
Mis papis, mis hermanos, mi familia... Mis amigos: mi Consu que no me abandona a pesar del colapso, los malos ratos y los conflictos (aunque han sido poquitos, pero igual), los niños de la iglesia que han sido tan especiales para mi, por el solo hecho de acogerme y llenar de alegrías aquellos días en que yo estaba tan triste y quedarse en mi vida: la Mané, la Ipi, la Vicky, el Iván, GP y tantos otros...

Mi gente en la U que saca fuerzas para aguantarme en los trabajos y el estrés, y soportan las caras de sueño y la falta de energías muchas veces...

Mi pololo que ha sido una alegría y una bendición... Porque me acepta a la más pura versión yo, por odiosa que me ponga (aunque solo a veces, la mayor parte del tiempo soy adorable, o no nene?jajaja)

La alegría de saber lo que quiero en la vida. La bendición de haber hallado la profesión que me gusta y que me hace feliz... De haber hallado algo que no me da miedo hacer en lo que me quede de vida. Conflictos ha traído, es innegable, pero a la distancia me he dado cuenta de que tenía un propósito que justifica todo. Es la perfección de Dios: tenía que descubrirla y vivenciarla; reconocer de nuevo a quienes estuvieron siempre ahí para levantarme en aquellos momentos y para literalmente descubrir a quienes llegaron para reafirmar todo ese proceso y alegrarse conmigo en la victoria.

Bendiciones y muestras de amor en todos lados... Perdón por quejarme tanto a veces y cegarme a ver todas mis maravillas. Sé que están ahí, y no importa lo que pase, seguirán ahí... Porque son parte mía, las huellas que han dejado en mi son regalos que Dios me dio...Y no se pueden ir. Son míos. El efecto de esa gente y lo que he descubierto son regalos que ellos me han dado, y no se me olvidan...

Gracias por mi vida... A pesar de las dificultades que han ido apareciendo...

Sé que también se irán...

Espero que lo demás no.

I'm caught in Your grace...

domingo, 25 de marzo de 2007

Homeostasis...

Dicen que el cambio es bueno y necesario para mantener el equilibrio. Casi así como la homeostasis universal.

Dicen también que si el cambio se evita en su naturalidad, genera un cataclismo después, donde expulsa y arrasa con todo lo que ha querido interponerse y bloquearle esa capacidad tan propia y particular de movilizarse con suavidad en un intento de mantener la calma y serenidad...

Pero dicen también que el conflicto genera cambio... Y, por lo tanto, uno puede generar conflictos en un intento de modificar ciertos aspectos que pueden y a juicio de uno, deben cambiar...

Pero yo sé, porque lo he vivido innumerables veces, que a veces cuesta adaptarse al cambio. Más aún cuando es un cambio que no queremos... Evidente que muchas veces tendremos que estar expuestos al hecho de que la vida se mueve y avanza indiferente de nuestros deseos o anhelos, pero también es verdad que muchas veces necesitamos que se nos escuchara un poco más y las cosas dejaran de andar tan por si solas, sin importarles siquiera lo que nosotros sentimos al respecto...

Suena irónico en mi, que supuestamente soy un fénix y una persona con capacidad innata de inyectar nuevos bríos a las relaciones y situaciones en un intento constante de la renovación, pero reconozco que el cambio es un personaje complejo en mi vida...

Es que a veces cuando creo que el cambio es lo mejor que podría pasarme dadas ciertas circunstancias, no lo es, y me desordena el mundo y la cabeza y el corazón y me deja como hundida en una desesperación y en la añoranza del tiempo que ya pasó, que siempre se ve mejor...

Y hay otras veces en que quiero que el cambio no llegue nunca, porque estoy disfrutando y quiero seguir en eso... Es como esa necesidad de cuando uno es niña, de querer parar el tiempo en un episodio bonito de la vida y no querer avanzar nunca más... Quedarse ahí, segura...

Aunque en verdad quizá una nunca está tan segura, e inconscientemente, eligiendo "correr el riesgo" de quedarse en esa comodidad se pierde la parte más linda, la que está por venir...

Bueno, no sé. Si bien sé que muchas veces el cambio es positivo, también genera períodos de reajustes y reacomodes de estructuras establecidas así por la fuerza de la costumbre y de toda una vida vivida de un modo determinado...

Y al menos ahora, no quiero que el cambio llegue, aunque me doy cuenta de que a todos a mi alrededor se les acerca y nadie más parece hacerse problema al respecto...

Pero yo no quiero. Quiero seguir tranquila como lo he estado estos últimos meses, relajada y sin estrés. Con el tiempo que quiero para las personas que quiero y con el alma iluminada por ser conciente de mis bendiciones y regalos.

No, no quiero que llegue el cambio, no quiero tener que readaptarme, no quiero regalar los minutos, las horas, los días enteros que hace tan poco eran casi exclusivos para mi... No, no quiero tener que pensar que hay cosas que parecen más importantes...

Reconozco que me cuesta adaptarme al cambio y que más encima esta vez, tengo miedo...

Miedo de no pertenecer...

Miedo de no calzar...

Miedo de ser perfectamente desechable...

Miedo de ser tan egoísta y cegarme a las necesidades de los otros...

O de ser tan altruista y olvidarme de las mías, como ha pasado antes...

Miedo un poco de mi...

Dios, tendrás paciencia para permitir un cambio en armonía (si es que eso existe)?

Permitirás que halla un calce, a la perfección en todo, en cada aspecto?

Encontraremos el universo en perfecto orden y armonía??

... Nadie nos prometió un jardín de
rosas, hablamos del peligro de estar vivos...

miércoles, 21 de marzo de 2007

Citas...

Una mujer es la historia de sus actos y pensamientos, de sus células y neuronas, de sus heridas y entuasiasmos, de sus amores y desamores. Una mujer es inevitablemente la historia de su vientre, de las semillas que en él fecundaron o no lo hicieron, o dejaron de hacerlo, y del momento aquél, el único en que se es diosa. Una mujer es la historia de lo pequeño, lo trivial, lo cotidiano, la suma de lo callado. Una mujer es siempre la historia de muchos hombres. Una mujer es la historia de su pueblo y de su raza. Y la historia de sus raíces y de su origen, de cada mujer que fue alimentada por la anterior para que ella naciera: una mujer es la historia de su sangre.


Pero también es la historia de una conciencia y de sus luchas interiores. También una mujer es la historia de su utopía.


Marcela Serrano.









"Hope" is the thing with feathers
that perches in the soul

and sings the tune without the words

and never stops...



At all.



Emily Dickinson



El ultimo bosque: el lugar del cobijo, donde las sombras nos sugieran la utopía del sol que se colará por las copas y nos calentará algún mediodía, donde nos burlemos de las lluvias con la certeza de que no han llegado para quedarse, donde habrá techo para todos, donde nadie dejará de guarecerse, donde la geografía sea más solidaria que temerosa. El lugar de la compasión, el lugar de la añoranza.



Marcela Serrano.






And if I cry a little, die a little, at least I know that I lived...

domingo, 4 de marzo de 2007

Vacaciones 2.0

Felipe y yo

Felipe, Iván y yo
Felipe, Ipi y yo
Con los hermanos del Iván: Pepe y Carmen

Y así, mega inesperada e improvisadamente, partí de vacaciones de nuevo a
la
Isla de Chiloé. No me pregunten cómo, pero en menos de 1 día tenía la
autorización de mis papás y los fondos necesarios para estar allá por 2
semanas...

Así que lo pasé increíble, compartiendo con los
chicos y con la familia
adorable del Iván que nos acogieron y regalonearon
hasta ya más no poder...

Hice las cosas más raras en mi, como
acampar con nada más que la carpa (y
eso incluye el hecho de que no había ni
baño), estar varias horas en un bote
tratando de pescar algo, y caminar
entre medio de caminos llenos de
vegetación y de todas las cosas que
no debo por las alergias... y más
extraño aún: no me pasó nada! Todo lleno
de improvisaciones y cosas inesperadas
que le dieron un aire distinto a
estas nuevas vacaciones...

Así que finalmente concluyo mi periodo de descanso. Y ahora sí que sí, porque ya el
Lunes entro a
clases.

Muchas gracias a Dios por amarme tanto, por perdonarme una
y otra vez no
importa qué. Por regalonearme del modo en que lo hace, para
que yo pueda ver su
amor en cada cosa, en cada persona y en cada prueba...
porque sé que las pone
ahí para fortalecerme y para que me acerque más a
Él.

Muchas gracias al Iván y a su familia por recibirnos y
hacernos sentir
tan en casa. Por cuidarnos y regalonearnos en cada
detalle...

A la Ipi, por soportar mis patadas en nuestra "cama
matrimonial"...

Y a mi Felipe, por hacerme sentir tan, pero tan
querida...


PS: Rogando a Dios para que me de fuerzas y ánimos para empezar este nuevo
año de U. La verdad es que tengo cero ganas de aventurarme de nuevo (de solo
pensar en la Facultad y en las fotocopias borrosas, me muero de lata) pero
tengo
la confianza en que todo saldrá bem de la mano de Dios, y que mi amor
por la
psicología renacerá con todas sus fuerzas para que pueda estudiarla
con pasión
de nuevo... Por favor.