domingo, 30 de marzo de 2008

Gracias!!

Javi, Lech, Wilson y yo

Certain as the dawn appears!!

As surely as the sun will rise
You'll come to us
Certain as Your word endures

viernes, 28 de marzo de 2008

En tierra firme...

Después de 4 años, vi a un paciente por primera vez.
Obvio que no lo evalué yo, pero algo es algo...

sábado, 22 de marzo de 2008

Síntoma

Haciendo simple todos los términos de psicoanálisis que me tuve que aprender el año pasado, puedo decir que el síntoma es la manifestación de un malestar psíquico que no se está haciendo conciente porque, de hacerse, resultaría demasiado perturbador para un sujeto y por ende, puede llegar a ser desestructurante. Entonces, se libera la angustia a través de un síntoma que muchas veces no se relaciona tan fácilmente con la raíz que lo genera.
Pero manifestar un síntoma puede ser muchas veces adaptativo, porque logra su afán de mantener inconciente el problema, libera la energía psíquica y permite que dentro de lo posible, la persona continúe con su vida normal. Incluso he llegado a escuchar algunas opiniones de profesores que ponen por ejemplo a una familia cuyo hijo está sintomatizando algo, que ellos asocian a un desorden en la estructura y funcionamiento familiar. Pero en tales casos, para los padres, de forma inconciente lógicamente, resulta más fácil, adaptativo y menos conflictivo que el niño siga sintomatizando, porque de ese modo, no tienen que ver el problema más a fondo ni enfrentar todo el gasto de energía psíquica que verlo y cambiarlo podría significarles. Y muchas veces es así como llegan a terapia.
Pero no es de la terapia de lo que quiero hablar. Es de cómo en todo grupo humano aparecen síntomas que son reflejos o manifestaciones no tan obvias de problemas inconcientes. De cómo el síntoma puede molestar pero al mismo tiempo resultar adaptativo.
Hablando ahora con el modelo médico, se entiende que cualquier tipo de malestar, es un síntoma. Pero lo que quiere la persona que está sintomatizando no necesariamente es una solución para el problema subyacente, sino que uno más rápido y quizá más efectivo para eliminar tal síntoma, por ejemplo, un dolor de cabeza. Pero tras ese dolor, puede haber una enfermedad mucho mayor que puede estar aprovechándose de la mirada más superficial de esa persona para avanzar, esparcirse e invadir otros espacios de su cuerpo. En otras palabras, se puede sacar al síntoma, pero muchas veces eso no quita la enfermedad.
Yo pienso que eso es lo que está pasando ahora. Que se está manifestando una enfermedad mucho mayor y quizá mucho más antigua en un problema súper concreto. Pero no se hace nada más que aislar al síntoma. Y lo entiendo, después de todo es súper comprensible que no todos pueden afrontar un problema mucho más grande y estructurante que está detrás de otro y se defienden, quizá inconcientemente, atacando al síntoma, con el deseo de que deje de molestar, que se vuelva una enfermedad asintomática.
Pero mi punto es que eso puede ser mucho peor, porque la enfermedad va a seguir ahí, esparciéndose y envenenando, impidiendo el crecimiento y la salud de ese cuerpo. Y quizá cuando aparezca otro síntoma, ya sea demasiado tarde. La enfermedad podría estar demasiado avanzada.
Entonces, bajo mi punto de vista: no hay que atacar al síntoma ni hacerlo desaparecer. Hay que verlo con una mirada más global, aprovechando que surgió para analizarse, como quien va al doctor a hacerse un chequeo completo. Y muchas veces, eso es una inversión, pues se previene, se mejora y muchas veces se cambia de estilo de vida... para tener buena salud.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Mi cabeza...

No entiende nada de lo que pasa...
Simplemente entiendo de que hace falta tiempo, tiempo para asimilar, para acostumbrarse...
Pero el pedir tiempo no significa que uno esté dejando ir...
No sé, pero yo no creo en las soluciones "dolorosas, pero sanas". Yo creo en el amor y en el poder que tiene: que todo lo espera, que todo lo perdona y que no tiene rencor...
Que si uno ama, todo lo demás pasa a segundo plano. Se olvida, se supera... Incluso uno olvida que olvidó.

sábado, 15 de marzo de 2008

Cambiandome de casa...






Todo con el auspicio de Feli


Ayer y hoy hemos tenido la maratónica misión de cambiarnos de casa. Ojalá pueda decir que terminamos, pero la verdad es que no. Aún falta terminar con algunos detalles y limpiar la otra casa, pero ya está la mayor parte del trabajo listo.
La casa nueva está hermosa, francamente supera todas nuestras expectativas y me da mucha alegría ver cómo Dios tenía este lugar preparado para nosotros: es la casa que siempre nos ha gustado (la misma) en un ambiente mucho más bonito, con vecinos que no son locales comerciales y una plaza y no el Jumbo al frente.
Todo está marchando bien y hoy pasaremos nuestra primera noche acá...
Muchas, muchas gracias a todos los que vinieron a ayudarnos con el cambio: a la Sole, la tía Vivi, la Luisa, el López, el Joaco y el Nico, el Tomás, los Torregrosa y a Feli especialmente. En verdad fueron de demasiada ayuda. Ah!! y una mención honrosa al Maestro Lucho, que terminó encariñado con nosotros, y haciéndolas todas todas, hasta ayudarnos con la mudanza. Haberlo encontrado a él fue una bendición.

domingo, 9 de marzo de 2008

Mañana

Mañana vuelvo oficialmente a clases. Honestamente, no tengo muchas ganas y el puro pensar en que me tengo que levantar temprano me carga, pero me imagino que, dadas las cosas, mejor pienso positivo para tratar de que la experiencia sea lo menos traumática.

Solamente pido para que Dios me ayude a administrar mi tiempo de la mejor forma posible, porque si lo pienso, hay hartas cosas extras en las que tengo que funcionar: la casa, la academia bíblica, jóvenes, iglesia, gimnasio y Wilsito y todo lo que eso conlleva. Y lo más importante, mi gente, obvio. Así que con todo vamos este año.

Y que Dios me ampare.

jueves, 6 de marzo de 2008

Faithful



There's distance in the air and I cannot make it leave
Iwave my arms' round
about me and blow with all my might
I cannot sense you close, though I know
you're always here
But the comfort of you near is what I long for

When I can't feel you, I have learned to reach out just the same
When I can't hear you, I know you still hear everyword I pray
And I want
you more than I want to live another day
And as I wait for you maybe I'm
made more faithful
All the folly of the past, though I know it is undone
I still feel the guilty one, still trying to make it right
So I whisper
soft Your name, let it roll around my tounge,
knowing You're the only one
who knows me
You know me

Show me how I should live this
Show me
where I should walk
I count this world as loss to me
You are all I want
You are all I want

Siento la distancia en el aire y no puedo hacer que se vaya
Muevo los brazos a mi alrededor y trato de sentir con todo mi ser
No puedo sentirte cerca aunque sé que siempre estás ahí
Pero el calor de tu cercanía es lo que anhelo

Cuando no puedo sentirte, he aprendido a hallarte de igual forma
Y cuando no puedo oirte, sé que tú escuchas cada palabra que oro
Y te anhelo, más que a otro día por vivir
Y mientras espero por ti quizá me haga más fiel

Por toda la insensatez del pasado, aunque sé que está desecha,
aún me siento culpable y trato de arreglarla
Así que susurro suavemente tu nombre y trato de que escurra por mi lengua
Sabiendo que Tú me conoces
Me conoces

Muestrame cómo tengo que vivir esto
Muestrame dónde tengo que caminar
Este mundo ahora es pérdida para mi
Tú eres todo lo que anhelo
Tú eres todo lo que anhelo

sábado, 1 de marzo de 2008

De la fidelidad canina



Estoy segura de que todos hemos escuchado miles de veces que los perros son los mejores amigos del hombre, los más fieles e incondicionales. Bueno, yo lo he comprobado.

Es que es tan simple como el hecho de que Wilson está conmigo no importa qué, si estoy enojada, cansada, contenta o llorona. No pide explicaciones ni desconfía. No prefiere a unos amigos por sobre otros. No cahuinea ni siembra cizaña. Y te demuestra su amor constantemente a cambio de un paseo en la plaza o unas rascadas de guata. Imposible no amarlo. Imposible no valorar su compañía.

Como dice Felipe, me ha hecho bien tener un perro. Yo digo que ha sido mi terapia. Porque en esta ultima semana que se ha vuelto tan difícil a veces, él se queda conmigo y me hace gracias. Me hace sentir acompañada cuando se acuesta conmigo y se la puede pasar horas haciendo nada más que acompañarme.

Quizá Dios sabía que pronto me iba a tocar pasar por pruebas duras y que me iba a sentir sola, quizá por eso me dio a Wilson, para ayudarme a que se vuelva un poco más fácil. Y yo estoy muy agradecida de tenerlo. Realmente ha sido una experiencia maravillosa.