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sábado, 16 de mayo de 2009

¿Qué significa domesticar?


¿Qué significa domesticar?


-Es algo ya muy olvidado -dijo el zorro al Principito-. Significa “crear vínculos”. Tú todavía para mí no eres más que un niño, igual a otros cien mil niños. Y no te necesito. Tú tampoco me necesitas. Para ti, yo soy un zorro semejante a otros cien mil zorros. Pero si me domesticas, nos necesitaremos mutuamente. Serás para mí único en el mundo y yo seré para ti único en el mundo…


(Extracto de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry)

miércoles, 7 de enero de 2009

El buen anfitrión




martes, 18 de noviembre de 2008

Cumpleaños

Mi Wilson está cumpliendo años por estos días. No sabemos bien cuándo, solo sabemos que cuando nos lo entregaron en Navidad, tenía recién cumplido su primer mes. Así que estamos en los días en que mi Wilsin cumple su primer añito de vida.
Ha crecido caleta, pero ha sido un personaje life changing para todos nosotros. Yo muero de la chochería por él.
Así que gracias, Wilson por haber llegado a nuestra casita y llenarla de alegría, saltos a las camas, ladridillos por aquí y por allá, besos wilsonianos y rascadas de guata. Nos has hecho muy felices hasta ahora.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Novedades (no tan buenas)


Resulta que mi Wilson está enfermo. Se agarró una especie de hongos en las patitas. La cosa es que ayer tuvimos que llevarlo a la peluquería para que le cortaran el pelo de las patas y poder ponerle una cremita antimicótica. Lo importante es que hay que prevenir que se la lama, por eso tratamos de ponerle uno de esos collares que parecen pantalla de lámpara. Pero el que se le afirmaba al cuello era muy chico y el que le servía para no lamerse le quedaba enorme. Entonces, hubo que buscar una alternativa: los zapatos para perro.

Habían unos medios femeninos, pero como era la única opción, los trajimos.

Ya, le pusimos la crema, los zapatos y mi Wilson se sentía absolutamente deprimido y humillado. Nosotros nos fuimos a jóvenes y cuando llegamos vimos con espanto que Wilson no quería caminar y cuando le sacamos su calzado, cachamos que estaba con las patitas hinchadas una enormidad. Más encima él estaba todo triste y no quería nada con nosotros.

La cosa es que gracias a Dios se le pasó y ahora está bien, pero anda idiota, no podemos ponerle la crema sin que se la lama toda en 20 minutos. Así que no sé qué va a pasar con él... ni conmigo.

Es tan penca esta situación de sentir que por querer ayudarle, al final la embarramos más.


miércoles, 15 de octubre de 2008

El antes y después...

Antes, Wilson era un perrito muuuuy peludo...
No pasó nada de frío en el invierno... Pero a Wilson le salieron nudos y lo tuvimos que pelar...
(Y eso que ahí ya le había crecido algo)

Y ahora se ve flaco y siempre le da frío. Anda pidiendo que le pongan su chaleco.
Pobrecitoo!!! Wilsito, nunca más tan cortito... Te lo prometo!

jueves, 26 de junio de 2008

Mi Wilson y yo




Yo le amo. No me acuerdo por qué hace un tiempo reflexionaba de cómo me había cambiado la vida tener a mi Wilson, pero definitivamente lo ha hecho.

Es extraño, pero ha abierto todo un nuevo mundo de posibilidades de amor para mi. Aunque suene cursi, me siento más humana y más completa y más conectada conmigo ahora que aprendí a amar a un animal...

sábado, 1 de marzo de 2008

De la fidelidad canina



Estoy segura de que todos hemos escuchado miles de veces que los perros son los mejores amigos del hombre, los más fieles e incondicionales. Bueno, yo lo he comprobado.

Es que es tan simple como el hecho de que Wilson está conmigo no importa qué, si estoy enojada, cansada, contenta o llorona. No pide explicaciones ni desconfía. No prefiere a unos amigos por sobre otros. No cahuinea ni siembra cizaña. Y te demuestra su amor constantemente a cambio de un paseo en la plaza o unas rascadas de guata. Imposible no amarlo. Imposible no valorar su compañía.

Como dice Felipe, me ha hecho bien tener un perro. Yo digo que ha sido mi terapia. Porque en esta ultima semana que se ha vuelto tan difícil a veces, él se queda conmigo y me hace gracias. Me hace sentir acompañada cuando se acuesta conmigo y se la puede pasar horas haciendo nada más que acompañarme.

Quizá Dios sabía que pronto me iba a tocar pasar por pruebas duras y que me iba a sentir sola, quizá por eso me dio a Wilson, para ayudarme a que se vuelva un poco más fácil. Y yo estoy muy agradecida de tenerlo. Realmente ha sido una experiencia maravillosa.