sábado, 1 de marzo de 2008

De la fidelidad canina



Estoy segura de que todos hemos escuchado miles de veces que los perros son los mejores amigos del hombre, los más fieles e incondicionales. Bueno, yo lo he comprobado.

Es que es tan simple como el hecho de que Wilson está conmigo no importa qué, si estoy enojada, cansada, contenta o llorona. No pide explicaciones ni desconfía. No prefiere a unos amigos por sobre otros. No cahuinea ni siembra cizaña. Y te demuestra su amor constantemente a cambio de un paseo en la plaza o unas rascadas de guata. Imposible no amarlo. Imposible no valorar su compañía.

Como dice Felipe, me ha hecho bien tener un perro. Yo digo que ha sido mi terapia. Porque en esta ultima semana que se ha vuelto tan difícil a veces, él se queda conmigo y me hace gracias. Me hace sentir acompañada cuando se acuesta conmigo y se la puede pasar horas haciendo nada más que acompañarme.

Quizá Dios sabía que pronto me iba a tocar pasar por pruebas duras y que me iba a sentir sola, quizá por eso me dio a Wilson, para ayudarme a que se vuelva un poco más fácil. Y yo estoy muy agradecida de tenerlo. Realmente ha sido una experiencia maravillosa.

1 pensamientos:

Anónimo dijo...

Lila, que cosa mas rica Tu perrito Wilson!!!!

Házle cariñitos por mi ya?

Buena suerte en la vuelta a la U!!!!

Carla Véliz