Y es que al final todos andamos con la vida un poco a cuestas...
Por eso me gusta la clínica infanto juvenil, porque tiene mucho de profilaxis, de trabajar en que el niño descubra y utilice sus herramientas desde pequeños, para así cargar con sus vidas de la mejor forma posible...
Parece que "no me queda otra" que ser psicoanalista infanto juvenil... Todos mis pasos me siguen dirigiendo hacia allá... y a mi me gusta...
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