martes, 17 de junio de 2008

Defensa hipomaníaca de tipo histriónico

Hoy, para mi, es el día de la típica mina llena de defensas hipomaníacas para enfrentar lo que sea que su mundo interno o externo le esté "haciendo". De la clásica mujercilla que puede estar todo el día bajoneada y que se le quita con una ida a la tienda de moda, una manicure o con subirse a un par de tacos y caminar por la calle sintiéndose bonita. Siempre me han cargado las minas así.

Pero hoy me había sentido bajoneada, media aburrida, demasiado metida en la rutina y sin duda con muchos asuntos que saldar aún y recurrí a la técnica para subirse el ego por excelencia: la peluquería.

Como si fuera poco le vomité a la peluquera mi ansiedad por sentirme hipomaníaca e histriónica a más no poder y ella, en su costumbre de servir de terapeuta en incontables oportunidades a minas parecidas a mi en este momento, se dedicó a regalonearme con masajes, y ofrecerme todos los cortes posibles, para cambiar un poco y hacer "borrón y cuenta nueva, un volver a empezar". No niego que funcionó. Que me relajé con sus manos en el masaje rico que me hizo, que después casi me quedo dormida con el calor de ese huevito en que te meten la cabeza (no sé cómo se llama) y la dejé hacer lo que quisiera con mi pelo.

Salí casi una hora y media después con el pelo suavecito, un corte nuevo y bastante más relajada.
Y ahí me acuerdo de algo: usamos las defensas más a la mano y más adaptativas a cada situación. Y en este caso, la hipomanía para mi funcionó. Aunque si quiero ser más autocomplaciente puedo decir que la coquetería y la frivolidad dieron resultado.

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