Hoy día mirando en la tele vi el caso de una persona que pasó alrededor de 4 horas con los ojos vendados, en un intento de experienciar cómo es realmente la vida de un/a ciego/a. Para qué decir lo impresionante que es, la cantidad de angustia y miedo que encierra la experiencia de no poder usar nuestros ojos, los órganos sensoriales más importantes para el común de la gente...
Entonces, además de agradecer por el hecho de tener mis ojitos buenos (obviando, desde luego el detalle de que necesito lentes), me empecé a acordar de unas cuantas ponencias a las que fui este año en el Congreso Metropolitano de Estudiantes de Psicología, donde discutimos una serie de aspectos referentes a la discapacidad y el enfoque en que debe abordarlo la sociedad, y los psicológos/as en particular.
Porque si lo pensamos, hay mucho referente a la psicología involucrado en ese tema, el que además se ve atravesado por el hecho de replantearse el término "discapacidad" en sí. Porque al hablar de una persona discapacitada, nos referimos a alguien que no tiene todas las capacidades físicas o mentales humanas desarrolladas. Pero, ¿hay alguien acaso que pueda decir cuál es la capacidad máxima (o total) de desarrollo que puede alcanzar un ser humano?... Hay estándares que se han creado, pero, al menos en la ciencia de la psicología, se advierte siempre el "pequeño detalle" que cualquier tipo de medición de este tipo está basado en una comparación que se realice con el promedio de una población determinada. Basándose en esto, es evidente que el término "discapacidad" sólo existe una vez que se contextualice en un ambiente determinado.
En otras palabras, cualquier ciego/a es discapacitado/a para ir a un museo y admirar cuadros de algún artista famoso, pero cualquiera de los/as que podemos ver somos discapacitados para lograr leer en braile. O cualquier sordo/a es discapacitado/a para oír música, pero, al entrar a una comunidad de sordos, nosotros/as seremos los/as discapacitados/as si es que no tenemos un manejo adecuado del lenguaje de señas... Así, dependiendo del contexto en el que se esté inmerso, pueden definirse casos de capacidad o discapacidad.
Ahora, también es evidente que la mayor parte de las personas no están en contacto permanente con situaciones en las que pueden sentirse discapacitadas, pero la posibilidad siempre está ahí. Caso contrario es la realidad a las que se ven expuestas las personas discapacitadas, puesto que la sociedad está amoldada para acoger y funcionar de forma eficiente con personas no discapacitadas. Y eso, a mi juicio, es el indicador principal de que los cambios para lograr el mejor funcionamiento posible de las personas discapacitadas están en manos de la sociedad.
Y ahí es donde entran las ciencias sociales y, desde luego, la psicología. Somos llamados/as a pensar criticamente en distintos modelos de sociedad, en un intento de lograr una comunión armoniosa y no discriminadora entre "capacitados/as" y "discapacitados/as".
He oído, además distintas posturas acerca del término mega manoseado de "integración", y la verdad es que aún no me caso con ninguno, pero hasta ahora, me hace mucho sentido el pensar que la "integración" debe darse en un contexto lo más parecido al de la sociedad "real". Por ejemplo, un colegio con niños/as discapacitados/as debe contar con todo tipo de estudiantes (capacitados/as y discapacitados/as)y con un grupo educadores/as comunes y corrientes y otros/as diferenciales, que trabajen como equipo en el intento de lograr una educación provechosa para todos/as los/as estudiantes...
Claro está, es difícil, falta mucho trabajo, y sin duda, se me quedaron muchas cosas sin decir (no quiero aburrirlos más allá de lo estrictamente necesario), pero me parece que éste es un tema super contingente y muy necesario. Porque mal que mal nos atañe a todos/as, en cuanto nos ha tocado o nos tocará estar en contacto con personas discapacitadas, y en cuanto todos/as somos ingredientes de este mundo que nos envuelve y que conocemos como sociedad...
Por ahora, mi reconocimiento para las personas discapacitadas, que día a día se levantan con las fuerzas necesarias para hacer su vida en un mundo que no los/as favorece y que muchas veces no los/as acoge... Verdaderos/as luchadores/as en un mundo que muchas veces ya no quiere luchar...

2 pensamientos:
Esto se ve más macabro una vez publicado... Lo siento, pero es lo que hay...
Los valientes que se animen a leerlo hasta el final, adelante...
A los que no... GALLINAS!!
Pero igual no más saludos para uds...
Besos!!
GBY now and always...
Me agrada tu blog Lila... Descubri recien q existia... Te leere mas seguido...
Excelente reflexion. Algo que aprendi de la sicologia (cuando tuve un ramo) es eso de q lo normal y lo anormal son terminos muy relativos dependiendo de quien los imponga... Pero nunca me habia planteado esto con respecto a la discapacidad.
Buenop, puedo decir q llegue hasta el final, jojo...
CHaus!
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